lunes, 1 de abril de 2013

La corrupción no es una cosa de película



La corrupción está lejos de ser una moda, más bien todo lo contrario: en muchos casos está instaurada como una tradición de difícil erradicación en el ámbito de los negocios. En este sentido, uno de los puntos más sensibles lo constituyen las aduanas, dado que en muchas ocasiones y dependiendo del país, no basta solo con cumplir todos los requisitos institucionales, sino que también hay que pagar otro tipo de “complementos” para conseguir una exportación o cerrar un contrato.


Quizás pueda parecer un tema muy cinematográfico, pero la corrupción relacionada con el transporte y logística es mucho más común de lo que pensamos. Buen ejemplo de ello es la cantidad de noticias que frecuentemente aparecen en la prensa. Y no, no solo hablamos de sucesos aislados en países subdesarrollados (África o Sudamérica), sino que en este caso bien podríamos emplear la expresión castellana: en todas partes cuecen habas (casos en Estados Unidos, Europa, Australia, etc.).


Pero, ¿cómo es de frecuente? Un reciente estudio de Ernst and Young señala que de los hombres de negocios encuestados en su trabajo, el 39% aseguró que la corrupción era común en el país donde estaban trabajando (Ernst & Young Report, 2012), con porcentajes muy elevados en países tan dispares como Brasil, la República Checa o Indonesia. Asimismo, no hay que olvidar que este tipo de corruptelas pueden ser especialmente rentables, con una media de retorno entre 10 y 11 veces el importe invertido para corromper (The Economist, 2 de junio de 2012).

Sí este dato te seduce y ahora mismo estás barajando la posibilidad de sobornar, creo que es importante que sopeses las consecuencias de ser pillado. Los avances en materia anticorrupción han avanzado en los últimos años, de manera que:
Aspecto de la web donde aparecen los casos de corrupción
  •  Si se trata de aceptar sobornos como empleado de aduana, el ejemplo de Estados Unidos es bastante disuasorio: además de las condenas, difunden públicamente las estadísticas con los casos individuales, incluidas las fotos de los oficiales corruptos (Corruption at the border Report, 2013)
  • Si por el contrario se trata de empresas, recientes estudios de investigadores de la universidad de Washington y Nevada (Karpoff, Lee & Martin, 2010) señalan que de media, la empresa encontrada culpable de corrupción por sobornos pierde de media un 8,98% de su valor de mercado.
  •  Por último, si hablamos de países, el organismo Transparencia Internacional publica regularmente un informe con el Bribe Payer Index (Índice de Pagadores de Sobronos), estableciendo una clasificación de aquellos países con mayor índice de corrupción aduanera, lo cual puede afectar profundamente a futuros acuerdos comerciales.
Aunque es evidente que todavía queda mucho por hacer al respecto, se están produciendo avances que hacen pensar que cada vez pueden ser menos frecuentes estas prácticas. Eso sí, para ello tendremos que poner todos de nuestra parte.

1 comentario:

  1. En efecto la corrupción es un problema que está a la orden del día tanto en países menos desarrollados como en los más desarrollados. Y no sólo en las fronteras, sino en muchos otros ámbitos del sistema, desde la política, hasta a la hora de hacer negocios entre empresas.

    No creo que se llegue a combatir completamente la corrupción en ningún país, si bien, se puede llegar a reducir considerablemente adoptando las medidas adecuadas. La cuestión es, ¿hasta qué punto quieren los legisladores combatir la corrupción? Quizás, como bien dices, se trate más de una tradición que de casos puntuales...

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